Historia de un clan: Ficción de calidad

Desde hace un tiempo las ficciones de la televisión argentina han mostrado una clara mejora en los aspectos técnicos, con producciones que nada tiene que envidiarle en lo estético a las de afuera. Sumado al talento frente y detrás de las cámaras, por fin podemos ver series argentinas de máxima calidad. El financiamiento del INCAA seguramente tiene mucho que ver en esto pero no es el tema principal de esta entrada.

Hoy nos detenemos a hablar sobre Historia de un clan la gran miniserie argentina de este año. La historia del clan Puccio sacudió al país en los años 80 y tuvo una cobertura mediática que impactó en el público. A partir del libro de Rodolfo Palacios El clan Puccio este año también pudimos ver la película de Pablo Trapero El Clan y la miniserie emitida por Telefé y dirigida por Luis Ortega. 

Y es en la dirección y puesta en escena donde está uno de los mayores aciertos de la serie. Luis Ortega demuestra un gran talento para filmar escenas de una potencia visual apabullante. Pero además toma el riesgo de jugar con el absurdo y lo onírico, recursos muy pocas veces vistos en nuestra televisión.

Algunas de sus delirantes secuencias pueden generar el rechazo de más de un espectador, quizás poco acostumbrado al exceso de situaciones bizarras. Sin embargo este riesgo es uno de los aspectos que convierten a la serie en un producto único, atípico para nuestra pantalla chica. Algo negativo puede ser un uso excesivo de esta herramienta, aunque es destacable la decisión de incluir escenas de este tipo.

El guión también con el sello del director (con la colaboración de Javier Van de Couter y Pablo Ramos) nos presenta líneas de diálogo para el recuerdo, donde los personajes van desde lo filosófico a lo mundano sin reparos. El fuerte vocabulario empleado por los protagonistas puede alejar a algunos televidentes pero lo cierto es que brindan mayor naturalidad a los diálogos.

La historia es en sí misma tétrica y atractiva para este formato. A diferencia de la película, la serie se toma más licencias argumentales, yendo más allá de los hechos que se conocen. Es interesante ese toque de ficción en la historia, en una especie de juego entre lo que fue y lo que pudo haber sido.

La fotografía y el montaje también están a la altura, completando el gran logro visual de la serie. Las imágenes de los medios de la época con los verdaderos protagonistas sirven para recordarnos que esta gente realmente existió y cometió esos atroces crímenes. El vestuario es excelente, remontándonos perfectamente a la época en la que se sitúan los hechos. Las máscaras de personas famosas son una gran inclusión que favorece al ambiente siniestro que se presenta.

Otro gran logro es la música. La canción principal Fantasma ejemplar, también creada por Luis Ortega e interpretada por Daniel Melingo, se acopla perfecto a la estética de la serie. Además cada elección musical está justificada argumentalmente como por ejemplo el uso de Mr. Lonely de Bobby Vinton en el último capítulo.

Pero para completar un producto de calidad es necesario el talento de los actores. Y a Historia de un clan le sobran virtudes actorales. Alejandro Awada en la piel del líder del clan Arquímedes Puccio, logra una actuación impresionante. Se funde de lleno en el papel y nos genera tanta repulsión como el mismísimo Arquímedes lo haría. El resto de la familia está a la altura, cada personaje representa con fidelidad la ambigüedad en la que vivían los Puccio.

Cecilia Roth demuestra todas sus capacidades como Epifania, la madre. Chino Darín entrega lo que es seguramente el mejor papel de su corta y prominente carrera, reflejando el declive emocional de Alejandro con gran sutileza. Nazareno Casero muestra su faceta cómica pero a la vez siniestra como Daniel y sorprenden Rita Pauls y María Soldi como Sivia y Adriana Puccio las jóvenes mujeres del clan.

El resto de actores secundarios tiene varios puntos altos. Gustavo Garzón y Pablo Cedrón, dos de experiencia cumplen como los sicarios de Puccio. Tristán sorprende como el Coronel, en un registro muy distinto para el comediante. Por último, en el papel de los secuestrados, Matías Mayer y Martín Slipak se muestran muy convincentes y se destaca Verónica Llinás con una actuación dramática excelente.

Con 11 capítulos, Historia de un clan fue de lo mejor de la televisión argentina en años, logrando un excelente equilibrio entre los aspectos técnicos y las actuaciones. Una serie que no se debe dejar pasar.


Algunas de las mejores escenas (SE REVELAN DETALLES DEL ARGUMENTO):

El actor comentando cómo se filmó la escena:

Consigna: ¿Qué opinión tenes de la serie? ¿Qué escena agregarías?

 

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